La Ocean View Suite del último piso de Santarena está en una categoría propia. Con 56 metros cuadrados y dos balcones, ofrece algo poco común en la costa Pacífica de Costa Rica: una auténtica vida interior-exterior en altura, con vistas sin obstrucciones del océano por un lado y de las colinas del pueblo de Guanacaste por el otro. Los techos altos atraen la luz. Los balcones lo invitan a salir. Entre la luz y las vistas, uno olvida que está en una habitación de hotel — se siente, más bien, como haber llegado a un lugar propio.
Adentro, los detalles están cuidados en todo momento: pisos de mosaico estilo cubano y madera, una cama king, un área de estar separada, y un baño de gran tamaño con ducha de lluvia que mira hacia el paisaje circundante. Los artículos de tocador Biosfera, elaborados en Costa Rica con agua de lluvia e ingredientes naturales, completan el espacio.